
La antigua consigna femenina no hace más que recordarme que la situación no ha cambiado mucho desde entonces. Yo, por mi parte hace tiempo que toque fondo, por eso he decidido expresar mi opinión y compartirla con todos aquellos que se hagan preguntas y que tengan inquietudes. En definitiva envío una invitación para los que quieran reflexionar sobre las menospreciadas particularidades, que forman parte de nuestra “realidad” social y que sin embargo, son precisamente las que la sostienen.
Los medios de comunicación y el sistema de la sociedad en general, mantienen a la mujer en el eterno rol de mujer florero. Relegándonos a ser un mero escaparate andante que adorna los informativos, los programas de televisión, la publicidad, la prensa y demás contenidos de la llamada sociedad de la información.
Como ejemplo, os muestro esta imagen que tome de este blog en el que se comentan brevemente las diferencias existentes entre la publicidad en la que aparecen hombres y mujeres.
¿Por qué ahora que las mujeres tienen su lugar en los medios de comunicación, ésta curiosamente lo ocupa teniendo una cara bonita y un buen cuerpo?, ¿seduciendo la mirada del que observa?. Si alguien duda de esto no tiene más que echar un vistazo durante unos escasos minutos a nuestro alrededor, para ver la infinita pasarela cotidiana de imágenes, que nos recuerdan para que servimos las mujeres: para adornar.
O acaso no es de extrañar que las mujeres de repente formen parte de los informativos o de las noticias de deportes, pero que sostengan el estereotipo corporal de lo que hoy en día se entiende o se considera una mujer bella. Esta “cualidad” se está convirtiendo en un requisito que se puede extrapolar a todos los ámbitos que rodean la actual sociedad del consumo. Si la representación de las mujeres se va a basar en nuestra capacidad para mantenernos jóvenes y guapas, esto no va a ayudar a lograr la utópica igualdad, sino que nos va a atar a estereotipos inalcanzables e hiperreales imposibles de alcanzar. Sin embargo, se nos presentan como accesibles, fáciles de lograr con un sinfín de productos, tratamientos, dietas y medidas de corrección de nuestro cuerpo.
Lejos de lograr la igualdad entre ambos géneros, los hombres también están siendo inyectados diariamente por la necesidad de estar en forma y ser bellos. Quizás de una forma menos potente pero a este paso, lograremos la ansiada igualdad pero en torno a nuestras necesidades, que estarán igualmente adscritas a nuestro género. Sin embargo, en la actualidad existen todavía diferencias significativas entre cómo son representados los hombres y las mujeres, siendo éstas las peores paradas.
Simplemente creo que es hora de reflexionar de una forma respetuosa, pero critica con el fin de buscar soluciones o al menos concienciarnos, sobre todo aquello que nos rodea y que no nos cuestionamos debido a que lo damos por hecho.
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