Rosas y libros sin distinción de sexo en el día de Sant Jordi

Hoy es el “Día Internacional de Libro y del Derecho de Autor”, y en Cataluña se celebra el día de Sant Jordi, una fiesta popular en la que las personas intercambian y regalan rosas y libros a su pareja y personas queridas. Siguiendo la tradición, el hombre regala una rosa a la mujer y ésta un libro al hombre.
Y me pregunto, ya que esta iniciativa nació con el objetivo de fomentar la lectura, la industria editorial y la protección de la propiedad intelectual por medio del derecho de autor, ¿por qué no romper con la tradición, en el buen sentido de la palabra, y que la mujer también reciba un libro por costumbre?, porque ¿por qué tiene que ser la mujer la que reciba una rosa o multitud de ellas y no un libro al igual que el hombre?
Además, según el último informe sobre hábitos lectores de la Federación de Gremios de Editores de España, las mujeres leen más que los hombres, con un 57,2% y un 51,9% respectivamente. No obstante, esta diferencia es notoria entre los lectores frecuentes (43,2% ellas frente a 37,5% ellos) y sin embargo insignificante entre los lectores ocasionales. Hecho, por tanto, que fortalece un poco más, la idea de cambiar las costumbres y que las mujeres, en el día de Sant Jordi, además de recibir una rosa, puedan compartir la lectura con los suyos.
De todas formas, aunque la tradición marque esta línea, hoy en día, las mujeres reivindican su libro haciendo ver al sexo opuesto que no vale con una simple rosa, y haciéndoles partícipes de la costosa tarea de dar con el libro adecuado a sus gustos.










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