
Hoy, día 8 de marzo, celebramos el Día Internacional de la Mujer, cuyo tema de este año se corresponde con la Igualdad de Derechos, Igualdad de Oportunidades: progreso para todos.
«La igualdad de las mujeres y las niñas constituye también un imperativo económico y social. Hasta que no se logre liberar a las mujeres y las niñas de la pobreza y la injusticia, todos nuestros objetivos —la paz, la seguridad, el desarrollo sostenible— correrán peligro.». Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon.
Una fecha que es cada vez más una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, exigir cambios y celebrar los actos de valor y decisión de mujeres comunes que han desempeñado una labor extraordinaria en la historia de los derechos de la mujer.
Cuando las mujeres de todos los continentes, a menudo separadas por fronteras nacionales y diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, económicas y políticas, se unen para celebrar su día, pueden contemplar una tradición de no menos de noventa años de lucha en pro de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.
Este día ha adquirido una nueva dimensión mundial para las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo. El creciente movimiento internacional de la mujer, reforzado por las Naciones Unidas mediante cuatro conferencias mundiales sobre la mujer, ha contribuido a que la conmemoración sea un punto de convergencia de las actividades coordinadas en favor de los derechos de la mujer y su participación en la vida política y económica.
Asimismo, son muchos los aspectos en que se ha progresado, en gran medida gracias a la tenaz labor de las organizaciones de la sociedad civil. Hoy en día, la mayoría de las niñas recibe educación, en particular a nivel de la enseñanza primaria, y más mujeres tienen posibilidades de dirigir empresas o participar en el gobierno. Cada vez más países cuentan con legislación que favorece la salud sexual y reproductiva y promueve la igualdad entre los géneros.
Historia
La idea de un día internacional de la mujer surgió al final del siglo XIX, que fue, en el mundo industrializado, un período de expansión y turbulencia, crecimiento fulgurante de la población e ideologías radicales. Si echamos la vista atrás, la festividad recoge una lucha ya emprendida en la antigua Grecia por Lisístrata, quien empezó una huelga sexual contra los hombres para poner fin a la guerra, y que se vio reflejada en la Revolución francesa, en la que las mujeres parisienses, que pedían “libertad, igualdad y fraternidad“, marcharon hacia Versalles para exigir el sufragio femenino. Pero no fue sino hasta los primeros años del siglo XX cuando se comenzó a proclamar, desde diferentes organizaciones internacionales de izquierda, la celebración de una jornada de lucha específica para la mujer y sus derechos.
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