Súpermujermadretrabajadoracompañera
Es evidente que existe la desigualdad laboral, sólo hay que echar un vistazo a la diferencia en cuanto a los sueldos o el reducido número de puestos directivos ocupados por mujeres. Además ser mujer, madre y trabajadora se torna cada vez un asunto más complicado. Seguir adelante asumiendo estos roles se hace cada vez más difícil para muchas mujeres que tienen que hacer grandes esfuerzos para soportar esta carga. Al final, nos parecemos más a una súperwoman como acertadamente supo plasmar Panasonic en una de sus publicidades.
Además las diferencias laborales no sólo persisten en cuanto a hombres y mujeres sino que entre las mismas trabajadoras tener un hijo o no supone una significativa frontera. La conciliación laboral y familiar depende cada vez más de las supracapacidades desarrolladas por los miembros de la familia, generalmente mujeres para salir adelante. En nuestro país la inflexibilidad horario y la inexistencia de la jornada parcial dificulta un aumento en la natalidad.
Según un estudio detallado en esta página, el precio de ser mujer trabajadora en España es cobrar, como mínimo, un salario un 20% por debajo al de los compañeros hombres. Para quienes deciden ser madres, el sueldo es al menos, concretamente un 24% inferior al de los homólogos varones que son padres. Es decir, la diferencia se amplía, todavía más, después de tener hijos. Además estas diferencias se confirman si la comparación es entre mujeres sin hijos frente a mujeres madres. Pasar por el paritorio supone perder, como poco, un 10% de las ganancias anuales por cada hora trabajada.
En fin, estos datos no hacen más que desanimarnos pues si es éste el panorama que nos espera que después no reclamen nuestro desinterés por convertirnos en madres.
Hasta pronto.


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