Los datos desgastan la conciliación
Día a día vemos cómo a pesar de que se alcanzan objetivos que aportan a la igualdad un matiz cada vez más cercano y real, seguimos comprobando empíricamente cómo las buenas intenciones no son suficientes. El tradicional rol de la mujer como cuidadora de la prole sigue estando todavía muy arraigado en la sociedad, al menos, así lo demuestran los últimos datos registrados en Valencia, según los que el 96% de las excedencias laborales para atender a algún familiar que se solicitan, se hacen por parte de mujeres. Concretamente, el año pasado la solicitaron un total de 5.066 frente a tan sólo 210 hombres. Unos valores que reflejan un porcentaje, más que mayoritario aplastante, que no hace más que mostrar en que situación estamos.
El desarrollo de políticas efectivas que permitan la conciliación de la vida familiar, laboral y personal son, más que nunca, necesarias, pero aún más importante es el ambiente social que en definitiva, es el que da legitimidad y evolución a este tipo de iniciativas.
Si la mujer trabaja fuera y dentro del hogar y quiere tener familia a la vez que cuida de sus familiares en situación de dependencia, la carga se hace increíblemente pesada por lo que obliga a la renuncia de un aspecto u otro de la vida personal o laboral. (La foto pertence a este enlace).


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